El sonido de la lluvia inunda la tarde. Mojan un suelo ya mojado. Mojadas, también, las páginas en las que tanto tiempo ha pasado creando, se hacen nada, se disuelven, mueren, inundadas por la tristeza contenida. Pero no son de lluvia sus gotas, Salen de sus ojos, limpiándolo, a veces a pares, a montones, o solitarias. Un sollozo irrumpe el sonido de la lluvia, lo rompe, lo quiebra. Y ya no se calla, ya no se para. Un mar silencioso la ahoga, ella misma se destruye, se desmorona. La marea sube, enfurecida, y ella, en su triste ventana abierta, observa como las olas rompen al precipicio, fuertes, nuevas, valientes. Sus lágrimas siguen cayendo, precipitándose sobre el agua, aunque insignificantes, pequeñas. Y ella sigue sus penas, y la ventana se cierra, y ella cae, estalla, se precipita, y se hunde, pequeña, insignificante, sola, triste, rota, nada.
25/1/14
Gotas.
El sonido de la lluvia inunda la tarde. Mojan un suelo ya mojado. Mojadas, también, las páginas en las que tanto tiempo ha pasado creando, se hacen nada, se disuelven, mueren, inundadas por la tristeza contenida. Pero no son de lluvia sus gotas, Salen de sus ojos, limpiándolo, a veces a pares, a montones, o solitarias. Un sollozo irrumpe el sonido de la lluvia, lo rompe, lo quiebra. Y ya no se calla, ya no se para. Un mar silencioso la ahoga, ella misma se destruye, se desmorona. La marea sube, enfurecida, y ella, en su triste ventana abierta, observa como las olas rompen al precipicio, fuertes, nuevas, valientes. Sus lágrimas siguen cayendo, precipitándose sobre el agua, aunque insignificantes, pequeñas. Y ella sigue sus penas, y la ventana se cierra, y ella cae, estalla, se precipita, y se hunde, pequeña, insignificante, sola, triste, rota, nada.
24/1/14
Adiós.
Su marcha no ha hecho más que abrir
cicatrices superficialmente cerradas. Y nada puede hacerte olvidar
sus rasgos, esa nariz aguileña tan suya. Y el remolino en su
cabello, y lo mucho que le enfadaba despeinarse. Solo la forma que
tenía de acariciar tu pelo parece que no se va a marchar nunca, lo
calmada que te sentías a su lado, la forma en que sus labios
presionaban tu mejilla, la dulce música que provocaba con solo
sonreír. Parecía que no te hacía falta nada más para ser feliz,
el brillo de sus ojos parecía darte la vida. Pero es demasiado
tarde. Te das cuenta, te das cuenta de que sus recuerdos no van a
irse, que levantarás por la mañana pensando que todo es una
pesadilla, pero no, es real. Estás sola, y él ya no está ahí para
relajarte y hacer que te duermas otra vez. El pulso no deja de
acelerarse, desorbitado, hacia algo inexistente. Y nunca vas a asimilar ese "adiós".Caos.
Parabras, números, texturas,
pesadillas, fechas, colores, objetos, letras, sueños, luces,
cicatrices. Parece que puedas crearlos, ¿verdad? Conocidos,
extraños, juntos, separados. Parece que puedas quererlos, ¿verdad?
Tiempo, distáncia, superfície, capacidades, miedo. Parece que
puedas medirlos, ¿verdad? Sentimientos. Parece que puedas sentirlos,
¿verdad?
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