"Tal vez entre todas esas rosas marchitas encuentres una de bonita" -dijiste- "una que se balancee como el mar y suspire como el viento. Cálida como primavera y fresca como otoño, ni demasiado invierno ni demasiado verano, que ya sabemos lo que pasa con los extremos. Una rosa clara como el cielo, suave como el besar de tus labios. Aunque espero que nuestra rosa nunca llegue a hacerlo suyo, que el suave besar de tus labios es mío y espero que nunca lo envuelvas para alguien que no sea yo. Busca una rosa que contenga tal belleza que nada en el mundo pueda compararse con ella. Tal vez llegues a encontrar tu rosa, esa que puedes pasar mirando horas sin cansarte de la melodía que desprende o del aroma que toca los acordes. Una que no tenga demasiadas espinas con las que pincharte y a la vez, una que haga que puedas morir en ella. Una que tenga un verde en las ojas no demasiado pálido, pero no lo brillante suficiente como para desafiar al rojo de sus pétalos. Una rosa que te susurre palabras de amor por mi las noches que no pase a tu lado, que aunque espero que sea ninguna, tal vez le llegue a prestar no más de un par. Una que tenga los pétalos justos para que, si algún día llegas a arrancarlas, te des cuenta de que te quiero de verdad."
11/4/14
Carreras de obstáculos y caídas y de todo.
El golpe que me dí al darme cuenta de que creerme feliz no iba a hacer que lo fuera me sorprendió de tal forma en la que solamente la realidad puede hacerlo. Se dirá que poco lo he intentado, pero tenía poca fuerza acumulada y pensé que solo necesitaría un impulso. Pero mi pista no era de cien metros lisos, era una maratón de obstáculos interminable para la cual necesitaría más de un millón de veces la fuerza que algún día podría conseguir. A la primera valla me caí y ahí me he quedado, tumbada y con más de una nueva herida que curar. Sin ya nadie percatándose de mi presencia, obviando a los perdedores. Como siempre, sigo invisible. Y, ahora mismo, la carrera debe haber terminado, y por lo tanto tengo otra medalla de perdedora que colgar de mi pared.
10/4/14
Días (malos días)
Hoy es uno de esos días en los que mi mirada no reflecta nada más que odio. Ni una palabra amable, ni siquiera una sonrisa, malas acciones y desinterés. De esos que, más que a mi, odio a todo lo que me rodea, uno de esos en los que me doy cuenta de lo sola que estoy y de que nadie me entiende. Soy un interruptor que salta a la primera de cambio y que explota a la mínima. Pero nadie se da cuenta de nada y no hay persona que consiga animarme. Y esta se suma a las infinitas razones de odio que siento. Hoy es uno de esos días en los que te necesito más que nunca.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
