11/4/14

Entre rosas marchitas.

"Tal vez entre todas esas rosas marchitas encuentres una de bonita" -dijiste- "una que se balancee como el mar y suspire como el viento. Cálida como primavera y fresca como otoño, ni demasiado invierno ni demasiado verano, que ya sabemos lo que pasa con los extremos. Una rosa clara como el cielo, suave como el besar de tus labios. Aunque espero que nuestra rosa nunca llegue a hacerlo suyo, que el suave besar de tus labios es mío y espero que nunca lo envuelvas para alguien que no sea yo. Busca una rosa que contenga tal belleza que nada en el mundo pueda compararse con ella. Tal vez llegues a encontrar tu rosa, esa que puedes pasar mirando horas sin cansarte de la melodía que desprende o del aroma que toca los acordes. Una que no tenga demasiadas espinas con las que pincharte y a la vez, una que haga que puedas morir en ella. Una que tenga un verde en las ojas no demasiado pálido, pero no lo brillante suficiente como para desafiar al rojo de sus pétalos. Una rosa que te susurre palabras de amor por mi las noches que no pase a tu lado, que aunque espero que sea ninguna, tal vez le llegue a prestar no más de un par. Una que tenga los pétalos justos para que, si algún día llegas a arrancarlas, te des cuenta de que te quiero de verdad."

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