No quiero admitirlo, pero estoy más hundida que Titanic. Me hundo en mis propias lágrimas. También estoy más perdida que una hormiga en un laberinto. Tan cansada que siquiera el café puede despertarme. Tengo tanto frío que ni mil abrazos harían que tuviese un poco de calor. Estoy tan débil que ni todas las vitaminas me darían algo de fuerzas. Estoy tan rota, que ya es imposible unir los pedazos de lo que antes la gente llamaba 'mi corazón'.
No hay comentarios:
Publicar un comentario