18/3/14

Besos marchitos.

Te llamaría diciendo que me olvidé de devolverte tus besos cuando te los dejaste en el último portal donde se supone que nos quisimos. Lo haría, créeme que lo haría. Pero me han dicho que ya no los quieres ni los necesitas, igual que ya ni me quieres ni me necesitas a mi. Y es que, ¿cuándo nuestro río de amor quedó atascado y se convirtió en lo que sea que es ahora? Tal vez ahora serías capaz de mirar lo que fue el brillo de mis ojos y seguir apagándolo hasta que ni siquiera el sol fuese capaz de reflejar algo de alegría y es que eres, o al menos eras capaz de conseguir lo que querías como hiciste conmigo (aunque tal vez a mi nunca me quisiste, dudo que llegue a saberlo). 
Bueno, pues eso, que me quedé con tus besos pero que sin ti no sirven para nada, que a mi lado solo hacen que marchitarse y me marchitan también a mi. Se que te sigo escribiendo y se también que alguien te está escribiendo otra historia, ya que tu no lo harías porque eres incapaz de involucrarte en algo. Tal vez te sorprendes que todavía recuerde todas y cada una de las conversaciones que mantuvimos pero es que, aunque parezca mentira porque a ti no te importó una mierda, me marcaste y me dejaste con una huella imborrable en mi corazón, y unos cuantos besos marchitos que sin ti no hacen más que reabrir cicatrices.

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