Y de tanto aguantar, al final me salieron las lágrimas a cascadas. Que todas las tristezas no lloradas, se sumaron, como una bola de nieve en los dibujos animados, que rueda y rueda y de ser nada pasa a ser algo enorme. Y mi bola de tristezas llegó al final de la montaña, se rompió y yo con ella. Que en medio de la multidud, recibí un golpe y me mató, que no pude absorbirlo y simplemente me rompí. Y cuando empecé a llorar, las lágrimas salieron a cascadas y parecía un río interminable. Que no se cómo no inundé el suelo de los mares que salieron por mis ojos, lágrimas contenidas y expulsadas en el peor de los momentos. Lágrimas de odio, de sangre, de decepciones, de tristezas. Lágrimas de lo que fuí.
Al menos, espero que no haya motivos para hacer otra bola de nieve, que si no muero de esta, pueda estar un tiempo feliz.
24/3/14
Lágrimas de lo que fuí.
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